¿Estás dispuesto a cambiar?


Tenemos asociado el cambio con algo positivo, agradable y casi nunca es así. Decimos que queremos cambiar pero yo no estoy tan segura de que esto sea verdad.

Cambiar implica mucho; implica primero que nada compromiso, no me refiero solamente a la disciplina que se necesita para el cambio, si no al compromiso de todos los días con lo que somos, con lo que hay, con lo que emerge y el hacer consciencia de esto. Cambiar significa renunciar; a lo que creo que soy, a hábitos, a lo que se me hace fácil o conocido, a la comodidad de lo que estoy acostumbrada, a lo que creo que es mi identidad. Significa dedicar tiempo, esfuerzo, también dinero. Significa muchas veces alejarte de personas porque lo que estás buscando o el cambio en el que estás, ya no empatan con ellos o ellos contigo o como sea.

El cambio da mucho miedo. Es aventarte a la incertidumbre de lo que está pasando constantemente sin el pseudocontrol con el que vivimos.

Al final todo el tiempo estamos cambiando solo que no nos damos cuenta. Estar consciente del cambio constante implica poner mucha atención, estar presente, aquí y ahora con lo que pasa y deja de pasar. Darme cuenta de que el cambio está inherte a mi y nunca se acaba, me lleva a sentir ansiedad y curiosidad. Creo que me acerca un poquito a sentirme viva.