Profesionistas y estereotipos


Tenemos o tengo o tenía… la idea de que los profesionistas tienen que ser de una manera; los nutriólogos tienen que estar flacos y comer perfecto, los terapeutas tienen que tener toda su vida resuelta, los contadores no pueden deber dinero y la casa de los carpinteros tiene que ser de madera. Nos dejamos guiar por estereotipos e ideales y entonces le exigimos al otro y a nosotros mismos, ser de acuerdo a esto.

Claramente así no es la realidad. Antes de ser profesionistas, todos somos (o intentamos ser) personas. De esas que se nos complican las cosas muchas veces y no siempre hacemos lo que “deberíamos” de hacer.

Cuando vemos a una persona solo por su profesión, nos perdemos de la posibilidad de contacto real, nos relacionamos solo con una parte y no damos cabida a lo demás. Al hacer a un lado el ideal que proyectamos en el otro, entonces podemos empezar a ver lo que si hay y no lo que creemos que debería de haber.

De hecho, en el caso de la psicoterapia, mientras más se pone el terapeuta como humano, más propicia el contacto, la relación y así, el trabajo del que está en frente. Y es que, ¿de qué otra manera podemos estar con el otro si no es con lo que somos? Si estamos en cualquier papel en realidad no estamos. Solo fingimos que lo hacemos.