El rechazo


El rechazo es una de las 5 heridas primarias de acuerdo al estudio de la caracterología desde la psicoterapia corporal.

Es una herida que se instala por primera vez desde el periodo de gestación hasta aproximadamente las 2 primeras semanas de vida.

Puede fijarse en la persona si ésta percibió que no tenía un lugar en la vida o que no era deseado o que su vida corría peligro.

De adulto, se vive entonces de una manera muy etérea, desde el mundo de los pensamientos y con poca energía encarnada en el cuerpo.


Para mi es una herida muy presente. Es un tema con el que lidio mucho. Una de mis creencias que sostiene esta herida es que, sin el otro, mi experiencia no es válida, yo no soy válida. Al sentir que el otro me rechaza, toco con mucha sensación de vacío, de no-existencia, como si me desapareciera y es muy doloroso; tan doloroso que no quiero sentirlo, entonces cuido lo que muestro de mi y cuando lo siento, me duele tanto que me cuento el cuento de que no pasó nada, me rigidizo y me desconecto de sentirme vacía e. inexistente y esto solo me aleja de la posibilidad de relacionarme desde un lugar más auténtico y ligero.


Por otro lado, hay una realidad de que, a partir del otro, puedo darme cuenta que existo pues me diferencio de alguien más, pero hay una distorsión al creer que mi existencia solamente depende de la mirada del otro; en ese momento me pierdo de mi, de mi propia mirada y mi capacidad de validarme a mi misma.


¿Qué me ha ayudado?

Para poder sostener lo que me sucede cuando me siento rechazada, he tenido que ir haciendo más grande mi “contenedor” emocional.


¿Qué es esto?

Todos tenemos cierta tolerancia para experienciar algo. Mi tolerancia para el rechazo es poca y cada vez he ido creando más; un contenedor más amplio, más espacio para sostener y respirar el dolor, la sensación de no existir.


¿Cómo?

Chingos de proceso personal, talleres, terapias etc. Trabajando en mi observador interno para que en el día a día, cuando me llego a sentir rechazada, me voy cachando y voy practicando respirar y atravesar lo que me pasa. Últimamente, literalmente siento como voy dándome más espacio y oportunidad de sentir lo que me provoca el rechazo y como mi contenedor va creciendo, y entonces, hay más cabida para relacionarme de una manera más auténtica y de sostener relaciones más profundas.


Con esto no digo que el tema en mi está solucionado, ¡para nada! Es un tema que creo que estaré visitando toda mi vida y está bien. Es uno de mis aliados, de mis recordatorios para mirarme y validarme.


Y tu, ¿cómo vives el rechazo?